Colaboración de nuestro Decano en Radio Aranda el día 16 de marzo de 2021

Colaboración de nuestro Decano en Radio Aranda el día 16 de marzo de 2021

¿Tienen los arandinos miedo al coronavirus un año después?

Hace un año salíamos a la calle a preguntar a los arandinos qué opinión tenían sobre el covid. Si les daba miedo o no. Parecían no tenerlo, no había aún ningún caso de hecho por aquella época en Aranda, pero comenzaban a calar en los ciudadanos las medidas tan novedosas que se anunciaban en esa semana y que ahora tan repititivas nos resultan. Un año después, ¿han cambiado las cosas? Hemos salido a preguntar a la calle de nuevo, y hemos escuchado las interesantísimas reflexiones que nos ha dejado Javier Gómez, Decano del Colegio de Sociólogos de Castilla y León.

«Ha sido un año en el que todo ha cambiado, aunque en muchas actitudes seguimos en cosas parecidas. Hay una cuestión que es el miedo, que hay gente que lo siente y otros que no, y por otro lado el ámbito social, que eso depende de cada uno. Lo más llamativo para mí ha sido la aceleración de estos procesos. Cómo pasamos a tener el país parado de algo que parecía una gripe. Cómo reaccionó la sociedad con solidaridad. Unos han pasado un año deseando que se acabara, otros han buscado ir más allá y estar más tiempo en familia o dedicarse a otras tareas. Unas administraciones han estado más rápidas y acertadas, otras mucho menos. Ha habido oficios que se han reinventado, y otros que no han podido adaptarse. Pero lo peor se lo han llevado los mayores, que no solo han tenido el problema de ser los más vulnerables frente al virus, sino que también han tenido que enfrentarse a cambios que son difíciles de llevar a cabo por la etapa de la vida en la que están», cuenta.

Gómez recuerda que los bandazos de la pandemia seguirán notándose cuando el virus se reduzca. «Estas crisis sacan lo mejor, que ha sido la solidaridad que quizá ahora ha perdido protagonismo, y lo peor, que ha sido la crispación que se ha instalado en nuestro sistema politico y social. Y ahora tenemos el riesgo de haber vivido esto como algo puntual. Estamos en un momento malo porque aún queda, la gente empieza a estar harta y las normas se van relajando. Nos queda la resaca de la pandemiaY eso es lo más grave. Será lo que llegue cuando la situación económica esté mejor, pero la situación económica siga tocada y la frustración esté ahí. Hay mucha gente que ha perdido su trabajo de toda la vida, que ha perdido gente de la que no ha podido despedirse, que se ha convencido de que la culpa es del gobierno o que no se ha dado una respuesta adecuada, y eso es grave. La gente ha perdido confianza en las instituciones«, especifica.

Y es que la respuesta no fue acertada, pero a nivel global. «Decíamos en Alemania que lo han hecho mejor, pero han tenido problemas parecidos a los nuestros. Nuestra clase política es muy cortoplacista. De hecho no se tomaron medidas hasta que el problema estuvo encima, no ha dado la talla la clase política, pero más que nada en la crispación que han transmitido a la sociedad. Los españoles somos de los pueblos de Europa que más confían en la ciencia, curioso porque no somos de los que más gastamos en ella. Hemos sido un país bastante cumplidor, y la frustración que existe se ha visto mitigada con la creencia de que el problema era serio. El problema es que aún quedan tensiones, porque la situación económica tardará en levantarse», recuerda.

Y, ¿qué es de los denominados negacionistas? ¿Son un peligro? «Los negacionistas son un contingente de población que existe en un porcentaje, y que ante una creencia mayoritaria se posicionan de forma contraria. Les gustan los paraconocimientos, o las teorías conspiranoicas. Es un fenómeno conocido porque se dan en cualquier contexto. Yo estoy casi seguro de que el número de negacionistas es muy bajo. Lo que sí ha sido un problema ha sido el oportunismo. La gente que sabiendo que hay normas y están bien fundamentadas, por no tener miedo, no cumplen las normas. Y eso ha sido más frecuente en todos los grupos de edad. Abuelos, madres de niños, que iban sin mascarilla. Y luego los jóvenes que han sido más protagonistas. Pero yo convivo con ellos en la actividad docente y creo que en líneas generales han sido responsables», asevera.

Aranda, un año después

Ante las respuestas de los arandinos sobre su visión del covid un año después, Gómez cree que «es un panorama perfecto ante la situación». «Pesimismo, responsabilidad, la primera persona habla en plural pensando en todos… Cada uno da la respuesta como puede. Vemos a muchos que piden priorizar la economía, pero es algo que hemos visto en algunos países y han acabado claudicando. Porque la salud es economía. Y un contagio masivo supone costes económicos terribles. Es una falsa controversia. Pero a estas alturas, con lo que ya sabemos del virus, hay un conimiento incrustado en la sociedad que permite un nivel de actividad razonable en una situación grave. Hay perdedores, claro. Hostelería, gimnasios… Pero aquí el problema es que todo grupo social considera que su actividad es esencial. Hubo un momento que estuvieron los colegios cerrados y abiertos los bares, y otro que fue al revés», explica Gómez.

Hay arandinos que muestran su miedo al contagio. Otros más por sus familiares más mayores. Al respecto, el Decano del Colegio de Sociólogos cree que «el miedo nunca es proporcional». «Una cosa es el riesgo, que es la probabilidad de que te toque, y otra el miedo, que es la emoción. Hay gente que no se mete en el mar porque tiene miedo a los tiburones, aunque se sepa que es muy difícil que haya. Pero el miedo a veces se desajusta. Hay gente que tiene miedo obsesivo, y eso es un problema que seguirá. Y hay personas que no lo perciben estando en riesgo. Al margen del miedo que tenga cada uno, gran parte de la respuesta de cuidarse ya no es solo por nosotros, sino por quienes nos rodean», especifica.

«Aranda ha tenido una singularidad por su fortaleza ante el contagio. Hubo un momento en el que estuvo en el telediario y en primera línea de los municipios afectados. Eso originó discursos fáciles sobre poca responsabilidad, comportamientos menos responsables. Pero es radicalmente falso. La situación de Aranda se explica porque es un núcleo de comunicaciones, una ciudad industrial, y eso es un factor de riesgo. Y eso generó con esa situación que tiene Aranda de estar entre pueblo y ciudad con mucho ambiente en la calle muchos contagios aunque luego otras muchas ciudades estuvieron igual después», defiende.

Por último, ante la pregunta de si habremos aprendido de cara al futuro, Gómez no lo tiene claro. «Estamos preparados. Pero no sé si aprenderemos, fortaleciendo el sistema sanitario, apostando por una economía más equilibrada. El turismo y la hostelería son geniales, pero han demostrado ser muy frágiles. Hay cosas que a veces desarrollamos y planificamos como si el mundo no tuviera peligros. Y si tienes un incendio en el edificio, pues habrá que poner extintores. Respecto a la actividad económica, nos quedan años duros pero la economía se recuperará. Y puede que hasta haya una aceleración económica. Hay gente que se ha quedado sin recursos pero otros por falta de gasto ha ahorrado», concluye.

La totalidad de la charla con los testimonios de los arandinos en las calles puede reproducirse aquí

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