Artículo: “DAM”, por nuestro colegiado Manuel Alcántara, publicado en la Esquina Desnuda el día 2 de diciembre de 2020

Artículo: “DAM”, por nuestro colegiado Manuel Alcántara, publicado en la Esquina Desnuda el día 2 de diciembre de 2020

El Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla y León les recomienda el artículo: “DAM”, por nuestro colegiado Manuel Alcántara, publicado en la Esquina Desnuda el día 2 de diciembre de 2020

“DAM”

No quiero repetir el nombre de la persona fallecida hace una semana contribuyendo así a la cascada de opiniones épicas, escritos nostálgicos, reportajes sobre las masas llorosas ante el féretro y frente a los estadios que holló. No me interesa ni la histeria colectiva ni la reiterada alabanza, tampoco la irónica frecuente mención a la “viveza criolla”. El clima panegírico absorbente, la programación mediática agobiante, la manipulación del contexto, el equilibrismo de los significados. Basta. Pero caigo en la vorágine y me pongo a escribir, quizá para exorcizar mi estado de malhumor; una terapia vana porque el tiempo pasará y nada quedará salvo unas fotos que congelan la mano pegada a la cabeza, unas imágenes de virtuosismos, unas declaraciones trabucadas.

Mi amigo, que no es nada mitómano ni futbolero, ironiza con la situación del ruido laudatorio que envuelve la histeria generalizada diciéndome que cree que el mate tiene efectos negativos y que no conoce otra sociedad tan gregaria como la que ha producido tamaña muestra de pasión desbocada. Sin embargo, no estoy muy de acuerdo por cuanto que el paisito vecino tiene un consumo mayor de la hierba de marras y su comportamiento colectivo es diferente, aunque su presidente haya reivindicado a un héroe local. No sé. Siempre resulta muy complicado encontrar razones sólidas para explicar la acción colectiva y más cuando los juicios y las expresiones valorativas provienen de fuentes y de lugares tan diferentes. Pareciera que un manto homogéneo cubriera prácticamente todas las opiniones sin que hubiera margen para la disidencia ya fuera en clave de negar la mayor o de, al menos, requerir matizaciones al fenómeno.

Quiero huir de la moralina o de posiciones que pudieran tener un tufo elitista. Tampoco deseo caer en una demagogia barata. No obstante, lo ocurrido con respecto al fallecimiento de DAM suscita en mí un sentimiento que me ocurre con frecuencia al analizar la actividad pública de personas que mantienen un elevado nivel de notoriedad. A pesar de ser iconos que marcan tendencias, que promueven modas y que arrostran con su comportamiento verdaderos vendavales imitatorios parece que no son conscientes de ello. En su conducta mantienen un absoluto desprecio a la responsabilidad que conlleva. Ignoran o desprecian el efecto que su quehacer puede producir en millones de personas.

Repudio que una trampa en el desarrollo de un determinado juego sea elevada al santa sanctórum como es el hecho de que el uso de la mano para marcar un gol decisivo de paso a la expresión lisonjera “mano de dios”. Desprecio a alguien que en su vida privada juege al matonismo y que se vincule con los ambientes más sórdidos y delictivos de la sociedad convirtiéndose en el rey de la noche. Deploro el comportamiento seductor que se mueve entre la cosificación de la mujer y el alterne con sectores de la sociedad internacional que requieren de celebridad a toda costa. Por ello, cuando se ha vivido de forma tan atrabiliaria lo oportuno es marcharse a hurtadillas y descansar en paz.

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