Artículo: “El colapso de la distancia”, por nuestro colegiado Manuel Alcántara, publicado en la Esquina Desnuda el día 28 de octubre de 2020

Artículo: “El colapso de la distancia”, por nuestro colegiado Manuel Alcántara, publicado en la Esquina Desnuda el día 28 de octubre de 2020

El Colegio de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla y León les recomienda el artículo: “El colapso de la distancia”, por nuestro colegiado Manuel Alcántara, publicado en la Esquina Desnuda el día 28 de octubre de 2020

“El colapso de la distancia”

Hace un cuarto de siglo se dijo que la tecnología en la comunicación conseguía que la localización fuera cada vez menos relevante para la vida laboral y las relaciones personales. Una visión lejos de cualquier consideración futurista repleta de escenarios distópicos y apegada a una realidad que sin embargo no terminó de avanzar, posiblemente porque la actividad económica estaba concentrada en ciudades exitosas que traían consigo la aglomeración de trabajadores con talento. Los contactos productivos entre ese tipo de personas crecían exponencialmente gracias al grado elevado de conocimiento habido en cada plaza. Todo ello se nutría además por la rica oferta cultural y de servicios que anidaba en ciudades como San Francisco, Nueva York, Londres, Tokio o Sídney.

Ha bastado un virus moviéndose aceleradamente por el mundo para que el escenario cambiase y la estigmatización del trabajo en casa desapareciese, así como que las reuniones familiares remotas cobraran un cariz peculiar con brindis a través de la pantalla del ordenador y largas charlas entre abuelos y nietos.

De pronto los viajes aéreos quedaron relegados como una antigualla en la que vivía gente neurótica ansiosa de hacer el contacto oportuno que le condujera al negocio del siglo o de gozar una experiencia única en un supuesto paraíso a punto de ser esquilmado por la voracidad consumista.

Las horas de atasco en las entradas de las ciudades embutidos en el coche escuchando las noticias por la radio o en el tren suburbano mal leyendo la última novela de la escritora favorita se han convertido en momentos de trasiego en ropa deportiva de una habitación a otra de la casa con la taza de café en la mano mientras se desarrolla la reunión del equipo de trabajo en la que se diseña la próxima campaña.

Las consultas se suceden, las entrevistas dan paso a nuevas reuniones y estas a búsqueda de datos en archivos que se reciben escrupulosamente cada cierto tiempo. La enseñanza incentiva nuevas formas de interacción entre docentes y discentes, así como entre estos últimos al configurar pequeños grupos de estudio.

En apenas ocho meses las cosas han cambiado radicalmente para cierta parte de la humanidad mediante mecanismos que estaban ahí y que muy pocos eran conscientes de su vigencia. El impacto en lo gestual es enorme. Los nuevos hábitos construyen formas de vida y de relación inopinadas. Algunas personas quedan atrás. No solo la edad es la razón del corte.

El colapso de la distancia es la muerte de una determinada forma de vida pues es muy probable que haya trabajos que hayan desaparecido definitivamente y formas de existencia cuya ejecutoria haya dejado de tener sentido. La desaparición del trecho que separaba a la gente, pero que en sí mismo suponía un lazo de unión es también el fin de un mundo, el desvanecimiento de sólidos patrones de acción, el ocaso de una manera de entender las relaciones humanas y su sustitución por pautas de vida configuradas por burbujas asépticas, ingenuamente autosuficientes y engañosamente soberanas.

Fuente de información

1 Comentario

Deja un comentario