Artículo: “Cataluña en el corazón”, por nuestro colegiado Manuel Alcántara, publicado en La esquina Desnuda, Salamanca Rtv al día, el 14 de septiembre de 2017

Artículo: “Cataluña en el corazón”, por nuestro colegiado Manuel Alcántara, publicado en La esquina Desnuda, Salamanca Rtv al día, el 14 de septiembre de 2017

 

Desde el Colegio recomendamos la lectura del artículo: “Cataluña en el corazón”, por nuestro colegiado Manuel Alcántara, publicado en La esquina Desnuda, Salamanca Rtv al día, el 14 de septiembre de 2017.

 

Aquí no muestro un solo ápice de racionalidad, ni el más mínimo análisis politológico, menos aún constitucional pues, además, no me correspondería. Son líneas escritas desde las entrañas, desde mi memoria y desde mi identidad compleja. No es un alegato colectivo porque no habla en nombre de nadie más que de mí. Tampoco busca ajustar cuentas, ni perseguir responsabilidades, ni entrar en la lógica del “y tú más”, se desvincula del peloteo ñoño. Apenas es una invocación solitaria, una voz débil que emana tras sesenta años acumulando sonidos, imágenes, complicidades…; reteniendo experiencias vitales, lúdicas o laborales, vividas en un entorno familiar difuso, en camaradería deportiva o universitaria, generando lazos intensos que marcan desde entonces mi existencia. No hay folklorismo vacuo ni sensiblería trasnochada, pero sí un afán de confrontar mi incomodidad por no saber leer los tiempos, mi frustración por entender que un viejo asunto que ocupó buena parte de las preocupaciones de mi generación, y que pensaba resuelto, se alza como un fracaso colectivo, y mi dolor gestado en los últimos años por el intolerante repudio al otro.

 

El futuro no me interesa y por eso seguro que yerro. Se trata del legado que configura el ahora. Del niño que en 1958 jugaba en Vilanova i la Geltrú con su primo, el Angelet; del ahijado que años después gozó de Barcelona con su padrino; del jugador de hockey que compitió contra equipos y convivió con jugadores egarenses y barceloneses durante tres lustros; del universitario que participa en decenas de seminarios, cursos, conferencias y congresos en el ICPS, el CIDOB, las universidades públicas de Barcelona, Girona y Tarragona. Todo eso hoy me agobia. Se yergue ante mí como una columna de mi identidad que se tambalea. La riqueza de la experiencia del juego infantil con niños que hablaban otra lengua sin que ello fuera impedimento para el gozo, del intercambio, de compartir sensibilidades diferentes, de confrontar al unísono problemas existenciales, constituyen un patrimonio que sé que no voy a perder, pero que está en riesgo muy serio de que otros no lo puedan disfrutar.

 

Mi aprendizaje sentimental, pero también social y cultural, se nutre de Josep Pla, Joan Sales, Mercé Rodoreda, Juan y Luís Goytisolo, Francisco Casabella, Manuel Vázquez Montalbán, Jaime Gil de Biedma y, ¡claro!, Joan Manuel Serrat. Me resulta imprescindible el quehacer cotidiano de Juan Marsé, Eduardo Mendoza, Enrique Vilá-Matas y Javier Cercas. Sé que cualquier lector extranjero puede seguirles con igual fruición, pues sus escritos están traducidos a otras lenguas, pero dudo que el engarce entre su sensibilidad, su tolerancia, su decencia, en fin, su sentido último, y el contexto preciso en que se mueven, les cale tanto como a mí me acontece. Todo ello configura una arquitectura que hoy parece resquebrajarse, aunque me aferro a mis emociones y a un sentido de la vida, quizá trillado, donde el bilingüismo y la solidaridad, compartiendo y dependiendo unos de otros, son enriquecedores y hermosos.  Amar requiere también conocer, yo conozco y amo a Catalunya.

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